5. EL SIGNO LINGÜÍSTICO

El signo lingüístico está constituido, como otros signos, por dos planos, relacionados de manera indisoluble, como ya hemos visto, llamados significante y significado. El significante es una secuencia fónica que asociamos para siempre con una imagen mental, que se corresponde con un conjunto de rasgos de significado. De esa forma un significante actúa como estímulo que provoca como respuesta la compresión a partir del significado: se trata de una forma simple de codificación y descodificación.

SUS CARACTERÍSTICAS:

El signo lingüístico está constituido por dos planos, el significante y el significado, los cuales, como ya hemos dicho, están asociados de manera inseparable en nuestra mente, de tal manera que uno evoca al otro y viceversa.

La relación entre los dos planos es en la mayoría de los casos arbitraria, porque no existe relación ninguna entre ellos, de ahí que podamos afirmar su carácter simbólico. Eso sí, recordemos que las onomatopeyas son excepciones, porque como sus significantes y sus significados se relacionan por parecido, son más iconos que símbolos.

Estos signos se presentan en una sucesión en el tiempo, por lo cual se afirma que poseen un carácter lineal. Esta evidencia nos recuerda la imposibilidad de producirlos de manera simultánea y cualquier enunciado o mensaje nos sirve de ejemplo: no somos capaces de emitir más de un mensaje a la vez, ni tampoco de interpretarlos.

Se dice que los signos poseen una doble articulación, que podemos descomponerlos en dos tipos de unidades:

FONEMAS: unidades mínimas de distinción, de carácter fónico, que nos ayudan a construir significantes diferentes, lo que nos permite una gran variedad y riqueza de enunciados. Combinando unas pocas vocales y consonantes tenemos posibilidades inmensas de crear palabras, frases, oraciones… Cada fonema está compuesto por rasgos fónicos que ayudan a crear signos diferentes, se trata sin embargo de unidades carentes de significado. Los fonemas por sí mismos no significan nada.

MONEMAS: unidades mínimas de significación. A partir de los distintos componentes del significado podemos separar claramente aquellos que se refieren a la realidad extralingüística de los otros que se refieren a rasgos lingüísticos. Los primeros son los lexemas, compartidos por las palabras de cada familia léxica, que nos remiten a lo externo a la lengua; y los morfemas, cuyo significado viene dado por la estructura gramatical de cada idioma: indican género, número, tiempo, persona, etc.

En los siguientes ejemplos podemos notar que el lexema perr nos remite al animal que designa, mientras que el resto de monemas, los morfemas, nos remiten a significados que se estructuran desde nuestro idioma, género, número, diminutivo, etc. y no tienen por qué coincidir con la forma en que se organizan, por ejemplo, en la lengua inglesa.

perr-o perr-ería perr-illas

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