10. ALGUNOS RECURSOS DE LOS TEXTOS ARGUMENTATIVOS

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Si reducimos la finalidad de estos textos a probar  y a persuadir, el autor debe contar con unos mecanismos o técnicas que aseguren el rigor, la credibilidad y, por tanto, el efecto persuasivo que se pretende conseguir. En este sentido destacan dos clases de técnicas:

 

LÓGICAS

Método inductivo: se pretende llegar a una idea final a partir de una o varias anteriores.

Método deductivo: una idea inicial es demostrada o corroborada con datos o ideas posteriores relacionadas con ella.

 

ANALÓGICAS

Basadas en el parecido o relación de las ideas del texto con otras, que se suelen clasificar como argumentos:

De autoridad: el autor del texto se basa en la coincidencia con otros autores de gran prestigio y valía, es el argumento más aceptado, puesto que la autoridad citada ya ha pasado por una observación crítica que la confirma como válida o aceptable.

De semejanza: se intenta demostrar algo con otra idea parecida que no necesita demostración, o bien mediante un ejemplo. Bastante usual, pero arriesgado.

De singularidad: una idea se presenta como demostrable porque es novedosa o muy diferenciada del resto. Se puede caer fácilmente en la subjetividad.

Por generalización: un hecho aislado se pretende convertir en representativo de una multitud de hechos que conforman una situación general. Puede darse lugar a falsas generalizaciones, fácilmente refutables.

De universalidad: se defiende una postura aceptada por una mayoría, se trata de una postura poco crítica y poco analítica.

De experiencia personal: son ideas propias sin contrastar o ajenas aceptadas sin ser cuestionadas. Muy subjetivo y por tanto con poco rigor.

 

9. TEXTOS EXPOSITIVOS Y ARGUMENTATIVOS

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Debemos diferenciar entre la argumentación y la exposición a la hora de proponer una definición de este tipo de textos, sin perder de vista, no obstante, que estos dos procesos comunicativos se manifiestan ensamblados y organizados en estos textos, porque la finalidad comunicativa de ellos los hace complementarios e interdependientes. En el caso de la argumentación nos encontramos con que el autor del texto propone, mantiene y defiende un principio o idea procedente del razonamiento propio o del ajeno. Se llega a esa idea a través de unos pasos o procesos mentales y son precisamente éstos los que van a constituir los elementos o argumentos que la sostienen y defienden en el texto: el autor observa un asunto, analiza y sopesa los hechos que concurren en el mismo, sean esencia, circunstancias, causas, efectos, y adopta una valoración de conjunto que produce una opinión acerca del asunto sometido a estudio. A partir de este punto interviene la exposición: se reordenan la idea o ideas principales que vertebran al conjunto y se disponen las ideas secundarias encaminadas a explicar la validez de la opinión formada.

Teniendo en cuenta todo esto, podríamos definir los textos argumentativo-expositivos como aquellos que dan a conocer una idea o tesis, producto del descubrimiento o de la opinión razonada, y que aportan cualesquiera otras ideas relacionadas con ella, encaminadas a demostrarla y a que sea admitida como válida por parte de los receptores.

FINALIDAD

De ahí que digamos que, atendiendo al propósito de la comunicación, aparecen tres finalidades: la informativa, la argumentativa y la persuasiva. Se pretende dar a conocer una información, demostrarla y convencer de su veracidad, verosimilitud o realidad.

ESTRUCTURA

Evidentemente, si compaginamos esas tres finalidades comunicativas, el texto requiere una estructura muy bien elaborada. Y aunque son posibles muchos tipos de estructura en estos textos, la más común y quizá la más efectiva, llamada tripartita o de doble encuadre, consiste en:

a) plantear la tesis desde el principio del texto de una forma breve;

b) desarrollar la argumentación aportando datos, causas, efectos, ejemplos, símiles, etc.;

c) reafirmar finalmente la tesis, o exponer una idea derivada de ella que adquiere valor dentro del marco de lo expuesto y argumentado en las dos partes anteriores.

TEXTOS ARGUMENTATIVOS EN EL TINGLADO

8. FICHA DE ANÁLISIS DEL ADVERBIO

ANÁLISIS FORMAL:

Formalmente, los adverbios son siempre invariables y se pueden distinguir dos clases: los simples, como “lejos”, “ahora”, “bien”, etc. y los derivados, que son los que obtenemos añadiéndole el sufijo “-mente” a un adjetivo calificativo, como “nuevamente”, “tranquilamente”, etc.

También podemos comentar el grado de los adverbios, sea positivo, comparativo, superlativo relativo o superlativo absoluto, pero teniendo cuidado con que en ocasiones el grado se expresa mediante locuciones o mediante morfemas.

 

ANÁLISIS SEMÁNTICO:

En este aspecto señalaremos si el adverbio es de modo, tiempo, lugar, cantidad, afirmación, negación, duda.

ANÁLISIS FUNCIONAL:

Anotaremos la función sintáctica que desempeña el adverbio en el sintagma donde aparece: modificador o complemento de otro adverbio, de un adjetivo o de un sustantivo (cuantificadores); complemento circunstancial (de la misma clase que la de su significado) o núcleo de un complemento circunstancial.

 

EJEMPLOS:

En el texto:” No se encuentra bien aunque sabe perfectamente cómo recuperarse.”

Bien”: palabra simple, invariable. Es un adverbio de modo, que funciona como complemento circunstancial de modo del verbo “encuentra”.

Perfectamente”: es una palabra invariable, derivada del adjetivo “perfecta”. También es un adverbio de modo, que funciona como complemento circunstancial del verbo “sabe”.

ENLACES:

Para consultar dudas específicas de algún término, se recomienda ver EL ADVERBIO EN LA WIKIPEDIA

Para descargar esta ficha en formato PDF, pulsa aquí: FICHA DEL ADVERBIO

7. FICHA DE ANÁLISIS DEL ADJETIVO CALIFICATIVO

ANÁLISIS FORMAL:

Descomponemos la palabra en lexema y morfemas. Como con los sustantivos, contrastamos la palabra analizada con otras de su misma familia léxica, para detectar el lexema.

Entonces veremos si es una palabra primitiva, derivada, compuesta, parasintética, unas siglas o una palabra apocopada.

Comentaremos, además, los casos de irregularidades en el lexema o casos dignos de atención en los morfemas.

Si es variable o invariable en género y en número, aclarando si se trata de un adjetivo de una o de dos terminaciones.

Haremos constar su grado, positivo, comparativo, superlativo relativo o superlativo absoluto, teniendo cuidado con que en ocasiones el grado se expresa mediante locuciones o mediante morfemas.

 

ANÁLISIS SEMÁNTICO:

A continuación, nos toca decir si el adjetivo presenta un valor especificativo o un valor explicativo. Para ello hay que tener en cuenta la posición del adjetivo con respecto a la palabra que califica si esta es un sustantivo. (x-s)

En caso de que funcione como adyacente de otro adjetivo, sabemos que su valor será especificativo, porque siempre será núcleo del sintagma el primero de los adjetivos.

Si funciona como atributo, vemos que el significado del adjetivo expresa una cualidad del sujeto, pero si funciona como predicativo debemos tener cuidado, porque su significado se puede orientar a completar bien el del sujeto, bien el del complemento directo.

También debemos tener en cuenta que algunos adjetivos expresan cualidades aparentemente redundantes y que su valor es estético o enfático, como es el caso de los epítetos, como “oscura noche”, “desastre trágico”.

ANÁLISIS FUNCIONAL:

Anotaremos la función sintáctica que desempeña el adjetivo en el sintagma donde aparece: adyacente de un sustantivo, adyacente de otro adjetivo, atributo, predicativo del sujeto o predicativo del complemento directo o núcleo de alguno de estos dos últimos.

 

EJEMPLOS:

En el texto: “La tarde se presentaba aburridísima y habría largas colas para conseguir las entradas”, vemos los adjetivos “aburridísima” y “largas”.

“Aburridísima”: adjetivo calificativo femenino singular, variable en género y número, es decir, de dos terminaciones. Es una palabra derivada y su grado es superlativo absoluto. Su significado complementa el significado de la palabra tarde, porque desde el punto de vista sintáctico, funciona como complemento predicativo del sujeto “La tarde”.

“Largas”: adjetivo calificativo femenino plural, variable en género y número, porque es de dos terminaciones. Es una palabra simple y su grado es positivo. Su significado tiene valor explicativo del sustantivo “colas”, y no distingue unas colas de otras, sino que las describe. En la oración funciona como adyacente del sustantivo al que califica, “colas”, dentro del complemento directo “largas colas”.

ENLACES:

Para consultar dudas específicas de algún término, se recomienda ver EL ADJETIVO EN LA WIKIPEDIA

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6. FICHA DE ANÁLISIS DEL SUSTANTIVO

ANÁLISIS FORMAL:

En primer lugar debemos descomponer el sustantivo en lexema y morfemas. Si contrastamos la palabra analizada con otras de su misma familia léxica (comparten el lexema) lo lograremos con relativa facilidad.

Podremos decir entonces de un sustantivo si es una palabra primitiva, derivada, compuesta, parasintética, unas siglas o una palabra apocopada.

Comentaremos, además, los casos de irregularidades en el lexema o casos dignos de atención en los morfemas.

Si es variable o invariable en género y en número.

ANÁLISIS SEMÁNTICO:

Simplemente elaboraremos una lista con la clasificación tradicional de pares, teniendo en cuenta que en el contexto podría haber interpretaciones diferentes a las genéricas que podríamos obtener de palabras aisladas.

En caso de darse alguna característica digna de mención la comentaríamos, como alguna excepción o variación por el contexto.

Elegiríamos uno de cada uno de los opuestos siguientes:

común

propio*

antropónimo*

topónimo*

concreto

abstracto

contable

incontable

individual

colectivo

animado

inanimado

Así, un nombre como “agua”, en el texto “El agua del mar está fresca en verano”, diremos: común, concreto, individual, incontable, inanimado.

ANÁLISIS FUNCIONAL:

Bastará con que anotemos la función sintáctica que desempeña el sustantivo en el sintagma donde aparece: núcleo del sujeto, núcleo del complemento directo, etc.

EJEMPLO:

Mar: sustantivo simple, variable sólo en número. Es masculino singular; aunque en su forma sólo vemos un lexema y no tenga morfemas, es el artículo el que sirve de marca de género y número. Desde el punto de vista del significado, presenta los siguientes rasgos: común, concreto, individual, contable e inanimado. Su función sintáctica es la de núcleo de “del mar”, complemento del nombre dentro del sujeto “El agua del mar”.

Enlaces:

EL SUSTANTIVO EN LA WIKIPEDIA

PARA DESCARGAR LA FICHA EN FORMATO PDF, PULSA AQUÍ: FICHA DEL SUSTANTIVO

5. EL SIGNO LINGÜÍSTICO

El signo lingüístico está constituido, como otros signos, por dos planos, relacionados de manera indisoluble, como ya hemos visto, llamados significante y significado. El significante es una secuencia fónica que asociamos para siempre con una imagen mental, que se corresponde con un conjunto de rasgos de significado. De esa forma un significante actúa como estímulo que provoca como respuesta la compresión a partir del significado: se trata de una forma simple de codificación y descodificación.

SUS CARACTERÍSTICAS:

El signo lingüístico está constituido por dos planos, el significante y el significado, los cuales, como ya hemos dicho, están asociados de manera inseparable en nuestra mente, de tal manera que uno evoca al otro y viceversa.

La relación entre los dos planos es en la mayoría de los casos arbitraria, porque no existe relación ninguna entre ellos, de ahí que podamos afirmar su carácter simbólico. Eso sí, recordemos que las onomatopeyas son excepciones, porque como sus significantes y sus significados se relacionan por parecido, son más iconos que símbolos.

Estos signos se presentan en una sucesión en el tiempo, por lo cual se afirma que poseen un carácter lineal. Esta evidencia nos recuerda la imposibilidad de producirlos de manera simultánea y cualquier enunciado o mensaje nos sirve de ejemplo: no somos capaces de emitir más de un mensaje a la vez, ni tampoco de interpretarlos.

Se dice que los signos poseen una doble articulación, que podemos descomponerlos en dos tipos de unidades:

FONEMAS: unidades mínimas de distinción, de carácter fónico, que nos ayudan a construir significantes diferentes, lo que nos permite una gran variedad y riqueza de enunciados. Combinando unas pocas vocales y consonantes tenemos posibilidades inmensas de crear palabras, frases, oraciones… Cada fonema está compuesto por rasgos fónicos que ayudan a crear signos diferentes, se trata sin embargo de unidades carentes de significado. Los fonemas por sí mismos no significan nada.

MONEMAS: unidades mínimas de significación. A partir de los distintos componentes del significado podemos separar claramente aquellos que se refieren a la realidad extralingüística de los otros que se refieren a rasgos lingüísticos. Los primeros son los lexemas, compartidos por las palabras de cada familia léxica, que nos remiten a lo externo a la lengua; y los morfemas, cuyo significado viene dado por la estructura gramatical de cada idioma: indican género, número, tiempo, persona, etc.

En los siguientes ejemplos podemos notar que el lexema perr nos remite al animal que designa, mientras que el resto de monemas, los morfemas, nos remiten a significados que se estructuran desde nuestro idioma, género, número, diminutivo, etc. y no tienen por qué coincidir con la forma en que se organizan, por ejemplo, en la lengua inglesa.

perr-o perr-ería perr-illas

4. LOS SIGNOS

Los signos son realidades que representan a otras. De manera artificial o de manera natural, algunos estímulos aprendidos por nuestra propia experiencia o por la experiencia ajena, suscitan en nuestra mente una respuesta asociada en nuestra memoria, de manera que los signos los percibimos como algo en lugar de otro: se produce siempre una representación.

Todos tienen un significante o señal y un significado, unidos de forma inseparable en nuestra mente. A medida que vamos conociendo la existencia y el uso de las unidades de cualquier sistema comunicativo, se producen asociaciones indisolubles entre los significantes y sus correspondientes significados.

Según la relación establecida entre señal y significado, se distinguen tres tipos de signos:

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Indicios: existe una relación de causa-efecto entre el significante y el significado (1). Son de carácter natural y en la mayoría de los casos el hecho comunicativo no es intencional.

Iconos: se produce una relación de parecido o similitud entre el significante y el significado (2). En este caso hablamos de signos artificiales o creados por personas y en ellos se produce una intencionalidad muy marcada, porque, dada la facilidad de su aprendizaje o interpretación, se aprovechan para producir mensajes de aviso, riesgo, alarma, propaganda, etc.

Símbolos: NO hay ninguna relación entre significante y significado (3). Son artificiales e intencionales, pero por lo antes dicho, requieren de un aprendizaje en muchos casos exhaustivo, por la complejidad de sistemas que conforman y por la variación que producen los factores subjetivos, culturales, históricos, idiomáticos, etc.